Eres Amada – Semana 3: El enemigo

 

 

Cuatro sillas mecedoras sonaban mientras nos sentábamos tranquilamente en el porche durante la fresca puesta de sol en la montaña. Una querida amiga de hace muchos años estaba compartiendo el momento con mis dos hijas y conmigo. Todas nosotras compartimos lo que había en nuestro corazón, nuestros pensamientos y conflictos en nuestro interior.

Me di cuenta de que, en mi vida, y en las experiencias de todas nosotras esa noche, ha habido muchos conflictos, moratones y separaciones. Todas nosotras vamos a enfrentarnos a muchos desafíos en nuestra vida estando en un mundo roto. Nuestra comunión de amistad nos consoló a cada una de nosotras a medida que compartíamos nuestras cargas con comprensión y amable simpatía.

A menudo permitimos que estos tiempos de dificultad afecten cómo percibimos la manera en la que Dios nos ve.

Pensamos, “Como tengo cicatrices o he fallado en mis relaciones, Dios tiene que estar desencantado de mí”. Quizás nosotras estamos decepcionadas de nosotras mismas porque tenemos la ilusión de que, de alguna manera, si lo intentamos con suficiente fuerza, podemos crear una vida perfectamente armoniosa. Y sentimos que hemos fallado a Dios y que Él nos ve con ojos de enfado o decepción.

Pero cuando Jesús nos mira, nos ve con ojos llenos de compasión. Me encanta el Salmo 103:14 “”

Jesús murió por nosotros porque Él nos amó en gran manera y quería restablecer el perfecto amor que Dios siempre quiso que conociéramos. Leemos: “Siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” Romanos 5:8

Increíble – mientras estábamos atoradas en nuestro propio egoísmo, nuestras cicatrices, Él nos amó tanto que murió por nosotros.

Es la cruz que hace de puente entre nuestro dolor, nuestra decepción, y el perfecto amor de Dios. Es la cruz que trae esperanza de lo que experimentaremos en la eternidad.

En consecuencia, Satanás no quiere que conozcamos la libertad, esta gracia maravillosa. El quiere robarnos nuestro gozo, destruir nuestra imagen de un Dios vivo y amoroso. Quiere que pensemos que podemos sanarnos a nosotras mismas si tan solo lo intentamos con mayor fuerza.

Al ir hablando de estos temas, todas fuimos cautivas por un campo de flores salvajes. Movidas por el viento, parecía que bailaban ante el artista que las había plantado allí para nuestro disfrute. Es como si Dios nos recordara que Él está con nosotras, que Él ha visto y ha escuchado nuestros corazones, pero que la belleza que nos ha mostrado es un destello del amor exquisito que Él ha preparado para nosotras en la eternidad, donde viviremos en una relación perfecta con Él.

En todo nuestro alrededor hay evidencias de Su realidad y presencia, pero debemos abrir los ojos de nuestro corazón para ver Su belleza y aceptar Su amor y gozo. Al experimentar las decepciones de esta vida, tenemos una decisión que hacer: ver la realidad de la belleza de Dios y las huellas que nos recuerdan Su provisión de amor o ignorar lo que Dios provee para cada día y vivir en la desesperación o el desencanto. Es fácil ser cínico, es de valientes estar gozosos.

Debemos comprender que nuestra paz no viene de las circunstancias, que nuestra única esperanza es Dios mismo.

No podemos controlar el comportamiento de otros. No podemos obligar a nadie a ser comprensivo, a perdonar, a identificarse con nosotros cuando experimentamos relaciones rotas o decepcionantes.

Pero tenemos la elección de controlar nuestra respuesta.

Podemos escoger perdonar, crecer en humildad. Podemos escoger entregar las relaciones difíciles a Dios. Y entonces debemos dejar las consecuencias y los resultados en manos de Dios para que Él obre en Su tiempo.

Si permitimos que una relación rota nos consuma, tome demasiado de nuestro espacio cerebral, creará ansiedad y desesperación. Sin embargo, si se lo damos a Dios en fe, y buscamos dejar las consecuencias de nuestras dificultades en Su mano, entonces podemos avanzar, cultivar esperanza, aprender el camino de Su amor.

Cuando lo encontramos en la cruz y permitimos que tome nuestras esperanzas rotas, podemos irnos con paz, sabiendo que Él nos conoce y que nos ama y nos ha sanado de una vez y para todas. Sólo a medida que vivimos de esta forma podemos experimentar Su amor – cuando nos perdonamos a nosotras mismas y cuando aceptamos Su victoria en nuestras vidas.

Es mi oración que esta semana puedas aprender a vivir a la luz de Su promesa de amor, que le des tus cargas a Sus manos capaces y que puedas aceptar el deseo de tu Padre de amarte y llevarte a través de este mundo hasta que lo veas cara a cara.

Que puedas vivir libre de las cargas y las preocupaciones hoy y descanses en Su maravilloso amor.

Gracias por acompañarnos esta semana.

 

sally

ITakeJoy.com

 

Plan de lectura semana 3:

plan lectura semana 3 

 

Versículo para memorizar semana 3:

Semana 3

 

Desafío semana 3:

s3

 

Este artículo está acompañado en su original en inglés por un video de Sally Clarkson. Puedes verlo en este enlace – http://www.goodmorninggirls.org/2014/06/loved-week-3-rival/

 

 

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