~ DISTINGUIENDO SU VOZ ~

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Cuán maravillosa y asombrosa es la Palabra de Dios, que mediante la guía de Su Espíritu nos conduce a descubrir tesoros de inmenso valor, aún en los pasajes que hemos leído una y otra vez.

Es aquí en Proverbios 3:5-8, donde el Señor ministró mi ser necesitado de Su Gracia para crecer.

Para tener un corazón que permanece en Su Palabra es necesario aplicar a nuestras vidas estas recomendaciones que encontramos en Proverbios, tan prácticas y útiles en el diario andar. Y es el anhelo de mi corazón poder compartirlas. Tal vez las hayas escuchado en algún mensaje, tal vez habrás leído estos versículos una y otra vez, pero como a mí me sucede, y pueda pasarte a ti también, me es necesario volver a los Principios eternos, volver a examinar mi corazón y a la luz de Su Palabra, hacerme el chequeo correspondiente, para ver dónde estoy.

El consejo sabio es que pongamos toda nuestra CONFIANZA en el Señor, y no en nuestra propia INTELIGENCIA. “Fíate de Jehová de todo tu corazón”.

Para poder ampliar mi mente en esto, siempre recurro al diccionario para enriquecer el concepto. Para Fiar tenemos estos sinónimos: garantizar; afianzar; dejar; entregarse; confiarse; encomendarse; responder. Oh todo esto es aplicable a nuestro Dios maravilloso. Su misma Persona y Obrar es la garantía para confiarle toda nuestra vida.

Pero amadas, aún en los pequeños detalles, Dios quiere que le confiemos y que busquemos Su dirección allí en lo cotidiano, en la cocina al elaborar una comida, planchando la ropa para los hijos, en pequeñas decisiones y en las grandes también, el consejo es: ” Entrégale todo al Señor, busca Su Guía y no confíes en tu propio entendimiento”.

De allí sigue al versículo 6 dónde nos dice RECONÓCELO. Volví al diccionario y de los tres significados que tiene la palabra reconocer, en este Dios me detuvo: “Distinguir de las demás personas a una por sus rasgos propios (voz, fisonomía, movilidad etc.).
Distingo a mi esposo de otros, porque le conozco, porque he pasado tiempo suficiente para saber cómo son sus rasgos, cómo es su voz. Si me colocaran una venda en mis ojos, estoy segura que le reconocería, al escucharlo, al palparlo. Distingo la voz de cada uno de mis cinco hijos entre muchos, puedo escucharlas a la distancia y aún así saber que se trata de alguno de ellos. Es más, cuando han sido pequeñitos, han estado dentro de mi vientre, podían saltar dentro mío, cuando les hablaba, cuando les cantaba, ellos sin verme todavía, conocían mi voz.

Para Reconocer a alguien debo conocerle personalmente, debo pasar tiempo. Fue allí mismo que las preguntas vinieron a mí y cavaron en lo más profundo. Fue su misma Voz diciéndome: “¿Me conoces lo suficiente para distinguir cuando te hablo? ¿Me reconoces, aún en los rincones de tu hogar, cuando quiero enseñarte una verdad? ¿Pasas tiempo de calidad conmigo, para saber qué es lo que quiero para ti?…” Y si aún estas preguntas no eran suficientes, con su amor me dirigió al relato del camino de Emaús (Lucas 24: 13-32). El mismo se presenta a este matrimonio que iban discutiendo todo lo sucedido. Dice el versículo 16, que sus ojos estaban velados, no le reconocieron hasta que se sentó a la mesa, toma el pan y lo partió. Su corazón ardía, pero no le habían reconocido.

Tuve que detenerme, examinarme y saber que muchas veces estuve como ese matrimonio, con mis ojos velados, por mi propia decisión, que mi tiempo de comunión con ÉL fue liviano, que me perdí de escuchar Su Voz. Las obligaciones de todos los días me van llevando a esa realidad de perderme de conocerle más…

Aquí hay una hermosa promesa, cuando conocemos a Dios en la intimidad, cuando le confiamos cada decisión, cuando pasamos tiempo con Su Palabra, con nuestros ojos bien abiertos, y me refiero a los espirituales, él allanará el camino, quitará los obstáculos, facilitará el avance.

Hay mucho más para aprender de estos versículos, aún beneficios para nuestro físico también.

Amadas, mi corazón simplemente se desarmó. Vuelvo a estas verdades y deseo aplicarlas en todos los aspectos. He disfrutado de su Guía, pude ver los resultados buenos que tiene, pero deseo avanzar más, que vaya en aumento esta dependencia de Dios. Quiero distinguirle, porque he pasado tiempo con él, no quiero perderme de los tesoros que tiene para mí.

Amiga y hermana, te animo a que puedas regresar a estos principios. ¡Es necesario hacerlo siempre!

Que Su Santo Espíritu obre en tu corazón, para que cada día busques más y más de Jesús, que sigas creciendo en Su Gracia, a fin de que ella se perfeccione en ti, en mi.

 

firma seilvana

Publicado por Silvana Elizabeth Garro de Acevedo

 

Puedes seguir a Silvana en su blog- Necesitada de su gracia – a través de este enlace – http://silelideacevedo.blogspot.com/2014/05/distinguiendo-su-voz.html?spref=fb

 

 

 

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