Un Espíritu Sano

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“Así pues, queridos hermanos, éstas son las promesas que tenemos. Por eso debemos mantenernos limpios de todo lo que pueda mancharnos, tanto en el cuerpo como en el espíritu; y en el temor de Dios procuremos alcanzar una completa santidad.” 2. Cor. 7:1

 Puedes creer que nuestro estudio de ser intencionales se está terminando? Ciento que esta sesión voló. Esta semana estamos aprendiendo a ser mujeres que se enfocan intencionalmente en su salud.

Me encantó el artículo de Claire esta semana en la que nos desafió a examinar nuestros deseos, luchas y pecados en el área de la salud. Si usted no ha leído todavía échale un vistazo aquí.

En nuestro versículo de hoy Pablo nos llama a estar saludable en nuestro cuerpo y nuestro espíritu. Tenemos el desafío de purificarnos, para deshacerse de las cosas en nuestras vidas que nos contaminan. Básicamente se trata de una llamada a hacer morir nuestros pecados.

Hoy quiero que veamos nuestra salud espiritual. A pesar de que los cristianos somos capaces de llegar a ser espiritualmente débiles y enfermos. Esta enfermedad espiritual  debilita nuestra fe y nos aleja de Jesús. Al igual que cualquier enfermedad, hay síntomas que la acompañan, que nos dicen que algo está mal. Debemos conocer estos síntomas de modo que cuando los vemos en nuestras vidas vamos a empezar a buscar el remedio. A continuación se muestra una lista de los síntomas. Es posible que no experimentamos todos ellos al mismo tiempo, pero estoy segura de que todos hemos experimentado muchos de ellos en algún momento de nuestra vida cristiana.

Síntomas de enfermedad espiritual

1. Sentir frialdad y dureza hacia las cosas de Dios.

 2. Aburrimiento con el Evangelio

3. Mentalidad mundana, la codicia

4. Falta de oración

5. Abandono de la Palabra de Dios.

 6. Falta de amor por os hijos de Dios,

 7. El descuido de o falta de interés en, adoración colectiva

8. Falta de hambre y esfuerzo en el crecimiento spiritual.

 9. Un espíritu quejumbroso

10. No nos molesta o no sentimos tristeza por nuestros pecados.

La identificación de tales síntomas y el diagnóstico de la enfermedad espiritual es bueno, pero más que eso es necesario. Se trata de buscar la cura para lo que nos enferma.

Curas para la enfermedad espiritual

Hay muchos remedios diferentes que Dios usa en la vida de sus hijos con el fin de curar a ellos y hacerlos más fuertes. Me gustaría centrarme en dos.

 1. Aflicciones

Contrariamente a lo que algunos enseñan, aflicciones no son siempre un síntoma de la enfermedad espiritual. A menudo son parte del tratamiento que Dios usa para restaurar nuestra salud. Esto puede parecer un poco raro. ¿Cómo pueden las aflicciones curar a alguien que está espiritualmente enfermo? Tenemos que recordar que los caminos de Dios no son nuestros caminos. Él es el médico final y, a veces, el cirujano tiene que tomar un cuchillo para sus pacientes y recortar las partes que están causando que la persona se enferme.

“La maldad se cura con golpes y heridas; los golpes hacen sanar la conciencia.”
Proverbios 20:30

A veces Dios aflige  nuestra conciencia y nos convence de nuestros pecados. Vamos a sentir inquieto e intranquilo hasta que finalmente nos arrepentimos y nos volvemos una vez más a Dios.

A veces Dios puede permitir la enfermedad física con el fin de llamar nuestra atención. No toda enfermedad es una disciplina de Dios, sino que seguro que puede utilizar ese tiempo para reflexionar sobre algunas cosas. En cualquier momento en que no se siente bien, debemos recordar que la vida es temporal y que Dios nos ha puesto aquí por una razón específica. Debe hacernos orar más y reflexionar sobre el hecho de que somos finitos, mientras que nuestro Dios es infinito en todos sus caminos y nos ama de todos modos. Debe matar nuestro orgullo y en su lugar humillarnos ante el trono de la gracia.

2. Su Palabra

Como niños recién nacidos, busquen con ansia la leche espiritual pura, para que por medio de ella crezcan y tengan salvación” 1 Pedro 2:2

Al igual que una persona sana come buena comida, así  también debemos alimentar nuestro espíritu con comida saludable. Es por esto que se nos ha dado la Palabra de Dios. Cuanto más lo consumimos más fuerte, más sabio, más santo y más saludable seremos. Pero no debemos simplemente tragar y pasar a la siguiente cosa. Tenemos que masticar lentamente, pensando en lo que hemos leído, dejar reposar en nuestras almas y corazones, para que podamos ser cambiados. La carrera no se trata de quién puede leer a través de la Biblia la mayoría de veces, pero ¿quién puede perseverar hasta el final a través del poder de Cristo que se encuentra en la palabra.

“La regularidad es también esencial, tenemos demasiado sentido común para tratar de comer lo suficiente en el fin de semana, que bastar nuestro cuerpo por el resto de la semana, entonces ¿por qué ser tan tonto en la adopción de este dispositivo para el alma? El tiempo debe ser encontrado para la comunión con Dios a pesar de que significa una hora menos en la cama cada noche. “
– A.W. Pink

Querido hermano, pido a Dios que, así como te va bien espiritualmente, te vaya bien en todo y tengas buena salud. 3Juan 2

En el largo plazo un cuerpo sano se beneficiará muy poco si estamos espiritualmente enfermas y débiles. Estamos llamadas a ser buenas administradoras de todo lo que Dios nos ha dado, lo que incluye nuestra mente y nuestro cuerpo.

Mirando a Jesús,

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Traducido por Larissa Zelaya-Barragan

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