Dios cambia nuestra vida cuando abrimos las puertas

 

Puede que no todas nosotras seamos llamadas a server en el extranjero, a hacer trabajo voluntario en una cárcel o incluso a comenzar nuestro propio ministerio, pero podemos mostrar hospitalidad en los hogares con los que Dios nos ha bendecido.

 

No dejes que el término “hospitalidad” te descoloque y te provoque salir corriendo. Saca el tipo de hospitalidad de Martha Stewart de tu mente y respira por un momento. No estamos buscando la perfección, sino un corazón de amor y servicio hacia aquellas personas que entran en nuestra casa. Estoy segura de que no es un accidente que “hospitalidad” y “hospital” vengan de la misma palabra latina que significa “sanar”. Cuando abrimos nuestro hogar y nuestro corazón a aquellos que están heridos, Dios utiliza nuestro acto de servicio para comenzar la sanación de las almas heridas.

 

¿A quién puedes abrir tu hogar hoy? ¿Quizás la mamá sola al final de la calle que necesita una conversación de adultos y alguien que le mire a los ojos y le pregunte “qué tal estás hoy”? ¿O quizás la viuda de tu iglesia cuyo  esposo falleció recientemente? ¿Quizás la compañera de trabajo que necesita escuchar que ella es importante para Dios o el niño del equipo de fútbol de tu hijo que necesita un poco de atención y una comida caliente?

 

Creo que los creyentes hemos caído en la mentira de Satanás. Pensamos que Dios quiere que hagamos GRANDES cosas para él. Que sólo las GRANDES cosas cuentan. Cosas grandes como ser misionero e ir al extranjero, adoptar a 100 niños, vender todas nuestras posesiones y hacer ministerio tiempo completo. Ya sabes, las cosas GRANDES.

 

¿Y si El no nos está pidiendo a muchas de nosotras hacer ese tipo de cosas? ¿Y si no es ese el plan para nuestras vidas? ¿Y si Su plan es todavía mejor que ese?

 

¿Y si Su plan es en realidad multiplicar nuestro alcance al convertirnos cada una de nosotras en mujeres intencionales y con propósito, utilizando los hogares con los que Dios nos ha bendecido para alcanzar a las personas que nos ha enviado… abriendo nuestras puertas y corazones?

 

¿Y si estamos llamadas a ayudar a sentirse bienvenidos a aquellos que se sientes solos simplemente ofreciendo una comida y un lugar para sentarse en una mesa de cocina?

 

Hay poder en invitar personas. ¿No me crees? Permíteme compartir una historia personal. Las vidas pueden cambiar por nuestras invitaciones.

 

En mi primer año de Universidad, mi familia se mudó inesperadamente a Texas por el trabajo de mi papá. La chica que decidió quedarse en casa y no salir a otro lugar para hacer su carrera se encontró, de repente, muy lejos de su familia. La distancia de Ohio a Texas era mayor que un tanque de gasolina y esta universitaria estaba quebrada, aunque trabajaba. Ahí fue donde apareció Joanie. Ella no me conocía tan bien. Su familia y mi familia iban a la misma iglesia antes de que mis padres se mudaran, pero que ella me ofreciera su casa para los fines de semana, era algo increíble. Joanie es una de esas joyas raras de mujer que no solo ama al Señor profundamente, sino que pune su fe en acción en su vida. Ella vio una chica que tenía necesidad, con el corazón roto por la partida de su familia, y ella entró en su dolor y ofreció su hogar. Ella estaba lo suficientemente loca como para ofrecerlo y yo estaba lo suficientemente loca como para aceptarlo. En los 4 años que estuve allí, me enamoré de cada uno de los miembros de la familia de Joanie hasta el punto de que mis hijas la consideran su abuela y la llaman JoJo.

 

Al igual que Dios, tomó el dolor que yo sentía porque mi familia se mudara y me bendijo con otra familia que amar y por la que ser amada. Estos 4 años tuvieron muchos altibajos y giros, así que fue una bendición entrar por las puertas del hogar de Joanie, sentarme a su mesa y ser amada como si fuera su propia hija.

 

Como Dios utilizó a Joanie y su hospitalidad en mi vida, yo siento pasión por pasar ese regalo y extender invitaciones de hospitalidad yo misma. Conozco el valor de abrir nuestros hogares a aquellas personas que no son nuestra familia. Durante los últimos 4 años he abierto mi casa casi cada martes en la noche a 4 chicas especiales que son mis discípulas. He sido honrada de verlas crecer y madurar desde el séptimo grado y tenerlas en mi casa me ha bendecido enormemente. ¡Sin mencionar lo útiles que han sido cada vez que he necesitado una niñera!

 

Recuerdo que Joanie siempre decía que había sido una bendición para ella tenerme viviendo con ellos. Yo siempre pensé que era muy dulce por decirlo, pero pensaba que lo decía para ser amable. Ahora que soy yo la que está abriendo mi casa y mi corazón a estas niñas, puedo decir con honestidad que soy la bendecida. Joanie tenía razón.

 

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(Esta foto fue tomada la otra noche después de nuestra sesión. En verdad AMO a estas chicas y tengo el honor de servirlas de esta manera)

Dios es maravilloso. Cuando extendemos nuestra bendición a otros, abrimos nuestra puerta y ponemos un plato extra de comida en la mesa, muchas veces terminamos siendo las bendecidas.

 

¿Y entonces? ¿Y si soñamos juntas y pensamos en las posibilidades de cambio que Dios puede obrar en nuestros hogares si mostramos hospitalidad? ¿Y si ponemos a un lado la tentación de la perfección, las expectativas no realistas y, en su lugar, ofrecemos hogares regales, comidas sencillas y corazones amorosos? ¿De qué manera puede Dios moverse a través de estos sencillos actos de obediencia?

 

Dios ha utilizado hombres y mujeres en sus hogares para cambiar países antes y creo que lo hará de nuevo. El utilizó a Nehemías y a otros judíos para reconstruir los muros alrededor de Jerusalén. Nehemías animó a todos a reconstruir la sección del muro cercano a su hogar. Con cada familia centrada en reconstruir la parte en la que Dios los había puesto, en sus hogares, en sus calles, en sus barrios, fue capaz de reconstruir el muro en un tiempo récord, 52 días. Lo que la gente trató de hacer en muchos años, Dios lo pudo hacer en unos días.

¿Qué significaría para nuestros países que tomáramos en serio este llamado de ser hospedadoras?

Sólo puedo imaginar…. ¡y orar para que lo seamos!

 

Hablemos: ¿Cómo te está yendo con el desafío de esta semana? ¡Me encantaría escuchar tus ideas!

 

Ama a Dios grandemente,

Angela name

 

GoodMorningGirls.org

 

 

 

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2 Replies to “Dios cambia nuestra vida cuando abrimos las puertas”

  1. Gracias por tan excelentes recursos, bendiciones!

    Silvia Sánchez de Salazar
    Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría. Salmo 90:12 RVR60

    >

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