El ministerio de Cristo continúa

 

 

Lucas decidió terminar su libro con un hermoso recuento de la ascensión con la que termina el ministerio de Jesús en la tierra. Es interesante ver que su segundo libro (Hechos) comienza donde el evangelio termina, con la ascensión.

 

Podemos ver a Jesús con los 11 discípulos restantes. El les está bendiciendo, contándoles que el Espíritu Santo vendrá a darles poder (Hechos 1:8). Mientras los está bendiciendo, comienza a ascender y una nube lo lleva al cielo (Lucas 24:51; Hechos 1:9)

 

Hay dos cosas que he aprendido de estudiar este pasaje:

1. La Nube

Esta nube era la “Shekiná”, la representación visible de la presencia, de la gloria de Dios vista en la Escritura.

– Era la misma nube que guiaba a los israelitas de día y se convertía en columna de fuego de noche.

– Moisés la vio cuando tuvo su encuentro con Dios en el Sinaí

– Podía llenar el templo y se veía en el tabernáculo.

– Ezequiel vio esta manifestación de Dios al alejarse de la puerta del este

– Rodeó a Jesús en el monte de la Transfiguración.

La gloria visible de Dios está con Jesús mientras asciende al cielo para estar en el lugar que le corresponde, al lado derecho de Dios (Lucas. 22:69)

 

2. El Ministerio de Cristo

Aunque la ascensión marca el final de Su ministerio en la tierra, también marca el comienzo de Su ministerio en el cielo como nuestro Sumo Sacerdote.

La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec. Hebreos 6:19-20

¡Las buenas noticias siguen llegando! No sólo os perdonó, sino que también tomó la culpa sobre Él mismo. El vive una vida perfecta para que podamos vestirnos de Su justicia. A través de Su resurrección de los muertos, nos da poder para vivir vidas piadosas y fuerza para resistir al pecado. Nos envía al Espíritu Santo para enseñar, convencer, consolar y entrenarnos y se convierte en nuestro Sumo Sacerdote, ministrándonos desde el cielo.

Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. Hebreos 4:14-16

El no ha olvidado lo que significa ser tentado, sufrir y enfrentar la muerte. Por tanto, se identifica con nuestras aflicciones. El conoce de primera mano los sentimientos de soledad y gozo, las pruebas, las luchas, el temor. Por ser nuestro Sumo Sacerdote personal, podemos acercarnos a El en cualquier momento y derramar nuestros corazones, sabiendo que El comprende lo que sucede mejor que nostras mismas y que nos ayudará en tiempos de tentación, dura y sufrimiento.

Este estudio ha servido para que conozcamos mejor al Salvador. Ver todo lo que hizo por nosotras, Su pasión por el honor de Dios y Su amor por la gente. Lucas muestra a un Príncipe redimiendo y rescatando a Su esposa. Ahora está preparándonos un hogar en el que viviremos con El en perfecto amor, honor y felicidad.

 

Oro para que, al finalizar este estudio, amemos a Jesús más que cuando comenzamos.

 

Mirando a Jesús,

 

Jen

 

GoodMorningGils.org

 

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