Ten cuidado de los Escribas (y cuidado contigo mismo)

escribas u fariseos

 

Unos años atrás tuvimos una noche de juegos con otra pareja, en la que el esposo sacó a su esposa del juego por su actitud acerca del mismo. Sólo digamos que ella no era una buena perdedora y lo dejo notar. ¡Qué incómodo!

Ahora, tal vez él debería haber hecho eso en privado, pero imagino que algunas personas y los discípulos de Jesús se sentían bastante incómodos cuando Jesús habló de los escribas y otros líderes religiosos.

Jesús dijo a sus discípulos: 46 «Cuídense de los maestros de la ley…” Lucas 20:45,46a)

Permítanme decir que era totalmente apropiado que Jesús la atención a los fariseos en público porque eran figuras de autoridad cuyos pecados eran públicos y en algunos casos en contra de la opinión pública.

Jesús está en su papel, se enfrenta a sus fríos corazones, su interpretación errónea de las Escrituras, y ahora enfrenta sus vidas hipócritas. Y lo hace directamente en su cara. ¿Puedes sentir  la tensión crujir en el aire?

Pero no es suficiente sentirse incómodo acerca de una situación. Y no debemos de sentirnos farisaicos. Cuando leemos las palabras de Jesús en contra de los religiosos debemos de escuchar cuidadosamente. Tal vez algunos de esos pecados también son los nuestros.

He aquí algunas de las cosas que Jesús índico acerca de sus caracteres y comportamiento de los escribas y fariseos. Y tal vez del tuyo y el mío.

 

1. Orgullo

“…pues les gusta andar con ropas largas, y quieren que los saluden con todo respeto en las plazas. Buscan los asientos de honor en las sinagogas y los mejores lugares en las comidas;” Lucas 20:46b

Estos líderes pensaron que eran intocables. A sus ojos todo lo que hacían era increíble. Ellos pensaban que todos debían verlos a ellos mientras que ellos menospreciaban a los demás.

La Biblia dice mucho acerca del orgullo. Principalmente porque es la raíz casi de todos los demás pecados y es peligroso. El orgullo causa que tomemos crédito cuando el crédito debe ser dado a Dios. El orgullo nos hace grandes y a Dios pequeño. Thomas Watson dice que le robamos la Gloria a Dios y nos la ponemos nosotros. El dice “es una embriaguez espiritual; vuela como el vino al cerebro y lo intoxica”, haciendo que nos comportemos en maneras no santas.

 Crisóstomo llamó al orgullo “la madre del infierno” esto puede parecer duro pero Dios también tiene cosas duras que decir acerca de ello.

   “El Señor no soporta a los orgullosos;
tarde o temprano tendrán su castigo.” Proverbios 16:5

Entonces, ¿Tenemos nuestro orgullo bajo control? Algunas personas son orgullosas por sus talentos, su riqueza, su belleza, su cuerpo, sus cosas y sus creencias, tan sólo por nombrar algunas ¿Y tú? ¿Eres orgullosa por tu habilidad para ser madre o tu propia justicia?

Mientras que el orgullo vive en los corazones de todos debemos de trabajar duro para sacarlo, matarlo y aprender humildad.

 

2. Codicia

“Que devoran las casas de las viudas” Lc 40:47 a

 

Se supone que estos hombres debían asegurarse de que las viudas fueran protegidas y cuidadas. Pero eran ellos mismos los que estaban tomando ventaja de ellas. Lo hacían así: “Tomando el pago de las viudas de asistencia jurídica a pesar de que fueron prohibidos los pagos, engañando viudas sin experiencia de su herencia, viviendo de la hospitalidad de mujeres solas, viudas mala administración de la propiedad que había dedicado al servicio en el templo, y aceptar dinero de los ingenuos mayor a cambio de una oración especial. “(Kent Hughes)

Esto era malo ante los ojos de Dios y de Jesús no pasaría desapercibido.

La codicia puede ser un “valor” aceptable en nuestra cultura de hoy, pero aflige Dios y perjudica a otros. ¿Hasta dónde estamos dispuestas a llegar para satisfacer nuestra codicia? No siempre es un deseo de algo malo. Si estamos ávidas de tiempo solo empujamos a nuestros hijos a un lado. Si estamos ávidas de dinero y posesiones vamos a hacer un gran esfuerzo para conseguirlas, incluso si eso significa pisar a otros o simplemente ser cruel con el fin de conseguirlo. Si somos codiciosas con nuestro tiempo, a menudo no nos involucraremos mucho en nuestra iglesia o en las vidas de los demás.

 

3. Hipocresía

“Y por pretexto hacen largas oraciones.” Lc 20:47

Ellos desean verse bien y  la gente podría pensar que eran santos, pero las oraciones como éstas no proceden de un corazón piadoso. Querían que la gente  pensara que tenían todo bien, cuando en realidad eran un desastre en el interior. Hmmm …. suena familiar.

Jesús dice que “Ellos recibirán mayor condenación.” (Vs 47), ya que deberían haber sabido todo esto. Pasaron su vida estudiando y leyendo la Torá y enseñando también al pueblo en el templo.

Lucas 12:48 dice: “Todo el mundo al que mucho se le dio, mucho le será requerido, y de aquel a quien se confió mucho, se le pedirá más”.

 

Hemos sido bendecidas con toda la Palabra de Dios, y mucho se requerirá de nosotras. Pero hay buenas noticias, porque si nos paramos aquí me sentiría deprimida. No se nos ha dejado solas. Tenemos a Cristo que murió por nuestro orgullo, nuestra codicia y nuestra hipocresía. Él nos ha dado poder para vencer y tenemos el Espíritu Santo para ayudarnos, orientarnos, convencernos y consolarnos.

Sí, Dios requiere mucho, pero ha hecho ya todo el trabajo por nosotros.

Mirando a  Jesús,

 

jen-sig

 

Traducido por: Larissa Zelaya Barragán y Joanna Pérez de Merino

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