Misión Maternidad

 

Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.

Efesios 6:1-3

 

Ser mamá es duro. Lo sabes. Lo sabes muy bien.

 

Hace un tiempo quedé atrapada por Romanos 12:1, que dice: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.” Es bastante simple abrir tu hogar una noche y tener gente para cenar o pasar una hora a la semana ayudando a personas menos afortunadas que nosotras. Deberíamos hacer todas estas cosas, pero si realmente quieres vivir de forma sacrificada… ¡ten un hijo!

 

Como padre, no solamente estás dando una hora de tu semana a alguien. Le estás dando tu vida al cuidarlos, enseñarles, entrenarles, amonestarles, animarles y acercarles a Jesús.

 

¿Qué mejor imagen de una vida de sacrificio? A menudo estamos desanimadas y obsesionadas con las marcas que los embarazos han dejado en nuestro cuerpo. No lo estés. Cristo lleva Sus cicatrices con gozo, porque son las marcas de la redención (Lucas 24). Son la marca de amor por nosotros.

 

Tampoco te desanimes al pensar en la larga lista de cosas que crees que debes hacer para corregir a tus hijos. En Efesios 6:1-3 Pablo nos dice en qué deberíamos enfocarnos. Pablo habla directamente a los hijos en estos versículos y nosotras, como madres, debemos enseñárselos e incluso ayudarles a memorizarlos.

 

¿Qué deben hacer los hijos?

 

1. Obedecer

 

Es importante que los niños sepan que Dios los ha llamado a eso desde temprana edad. Deben glorificar a Dios por medio de su obediencia a los padres.

 

2. Honrar

 

Honrar a los padres significa que el niño los respeta por su posición y autoridad. Aprendiendo a honrar a sus padres, los niños aprenden a honrar a Dios.

 

¿Por qué centrarnos en estos dos aspectos? Pablo les dice a los hijos las razones por las que deben comportarse así:

 

1. Porque es justo.

 

Obedecer y honrar a los padres es justo porque es hacer las cosas a la manera de Dios. No hacer lo que es justo lleva a la insatisfacción y a la destrucción (Génesis 4:6,7)

 

2. Para que les vaya bien

 

Esto puede aplicarse de muchas formas: les va bien porque no experimentan disciplina y pueden recibir algún privilegio. Una familia en la que hay obediencia y respeto es más agradable para todos, más llevadera y hace que todos sus miembros quieran pasar tiempo juntos.

 

3. Para que vivan una larga vida.

 

Los hijos que obedecen y respetan a sus padres tienen más facilidad a la hora de mantener una vida pacífica y alejada de  problemas.

 

No te sientas abrumada con tus hijos o con todo lo que debes enseñarles. Comienza por aquí, enseñándoles a obedecer y respetar.

 

Mirando a Jesús.

 

Jen – GoodMorningGIrls.org

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