Renovando la mente

Ef 4-22

Los cristianos a menudo tenemos la forma de pensar del mundo arraigada en nosotros de manera mucho más profunda de lo que creemos. La razón por lo que luchamos con nuestro pensamiento es porque estamos más hechas a la manera del mundo de lo que somos renovadas en nuestra mente con la verdad de Cristo.

En los pasajes de esta semana, Pablo continúa mostrándonos cómo debemos andar de manera digna de nuestro llamamiento. Dice que debemos “renovarnos en el espíritu de nuestra mente” (Efesios 4:23).

El mundo nos afecta no sólo en nuestra manera de pensar, sino en nuestra forma de vivir. Por eso nuestras mentes necesitan la renovación constante del Espíritu Santo.

¿Qué es la renovación de nuestra mente?

La renovación de la mente se refiere aquí a nuestra santificación, el proceso por el cual somos cada vez más transformadas a la imagen de Cristo. Hay dos partes en esta renovación. Primero está la parte de Dios. El es el que realmente hace la renovación a través de Su Palabra y del Espíritu Santo (2 Tesalonicenses 2:13), pero nosotras tenemos un papel también. Somos llamadas a dejar morir algunas cosas y a hacer nacer otras. Debemos crucificar cualquier hábito, forma de vida o pensamiento que venga del mundo y que no honre a Dios (Colosenses 3:5). Y, de forma simultánea, tenemos que vivir para Dios (Romanos 6; 2 Corintios 3:12). Debemos ponernos, a través del poder de Cristo, ropas de compasión, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia y muchas otras cualidades de carácter piadosas (Romanos 13:14; Colosenses 3:12). Debemos entrenarnos a nosotras mismas a pensar en cosas que son verdaderas, puras, buenas (Filipenses 4:8)

¿Cómo somos renovadas?

Aunque este proceso depende, en gran medida, de la obra de Dios en nosotras, no somos meras espectadoras pasivas. No somos renovadas mágicamente mientras dormimos, al contrario, debemos estar involucradas en el proceso.

1. Debemos conocer la verdad.

Tenemos que leer la Biblia y pensar en lo que leemos. Es en la Palabra de Dios donde vemos a Jesús: quién es, cómo es, lo que ha hecho por nosotras y cuánto le necesitamos cada día.

2. Debemos aplicar la verdad constantemente

Tenemos que chequear nuestro corazón y ver dónde se está infiltrando el mundo para corregir nuestras acciones y actitudes. Es fácil caer en viejas costumbres, así que tenemos que estar alerta. Esto significa decirnos muchas veces las mismas cosas a nosotras mismas, entrenarnos en la Palabra y en cómo aplicarla cada día.

3. Debemos orar por ser renovadas.

El poder de Dios es nuestro mayor recurso. Dios siempre escucha nuestras oraciones y siempre responde. Cuando los demás están demasiado ocupados, sabemos que Dios tiene tiempo para nosotras (Hebreos 4).

La renovación de la mente nos aleja del mundo y nos hace más como Cristo (Filipenses 2.4). Nos libera de vivir bajo la aprobación del hombre y sus estándares y nos da la confianza y el valor para vivir en la voluntad de Dios (Romanos 51:10).

Salmo 51:10

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí

Mirando a Jesús,

 

Jen, GoodMorningGIrls.org

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One Reply to “Renovando la mente”

  1. Me encanto recibi el dia de hoy mucha bendicion en este informe de esta mañana ya q es lo q estoy anelando en mi vida un cambio para bendicion de Dios y mi bendicion, Quiero dejar ese hombre MUUUY atras y convertirme en una nueva persona, viviendo a un 100% para cristo, y bajo su voluntad, Bendiciones

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