Diferentes y, aun así, Iguales.

ef 2-13

Foto de Arte y Diseño para Cristo

“Eres como un como de nieve. Nadie es como tú. Eres un individuo único”.

Esta es la manera de pensar del mundo, no la manera bíblica, y, muchas veces, lleva al orgullo y a la soledad ¿Quién va a querer relacionarse conmigo si no hay nadie como yo? No estoy diciendo que no seamos especiales, lo somos, pero no porque seamos únicos, sino porque estamos hechas conforme a la imagen de Dios.

Una de las frases favoritas de Pablo es “en Cristo”. Significa que estamos unidas con Jesús y que nuestra unión con Él nos ha dado privilegios reales. Estamos en paz con el Padre (v.16). Hemos sido invitadas a la presencia de Dios. Podemos estar cerca de él cuando queramos (v. 18). En Jesús somos ahora miembros de Su familia (v.19) y herederas de Su herencia eterna (Efesios 1:5, 11).

En lo que quiero centrarme es en cómo esta unión con Jesús debería dar como resultado la unidad entre creyentes. La verdad es que, en lo que importa realmente, somos iguales. Todas tenemos corazones rebosantes de pecado que merecían la muerte y aún así, todas fuimos rescatadas por el Príncipe de Paz. Tenemos el mismo padre, la misma aceptación, el mismo Espíritu Santo y la misma herencia eterna. Dios no ama a una de Sus hijas más que a otra, sin importar cuán molestas podamos ser a veces. En Gálatas 3:28 Pablo dice: “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.”

Nuestra salvación común debería guiarnos a dejar de hacer algunas cosas y comenzar a hacer otras.

Porque somos uno en Cristo debemos:

1. DEJA de mostrar favoritismo (Santiago 2:1-13)

Puesto que Dios no juega a los favoritos, tampoco nosotras deberíamos hacerlo. Seguro que hay personas con las que nos llevamos mejor que con otras, pero deberíamos amarnos unos a otros en verdad, extendiendo la misma amabilidad, cortesía y generosidad a todos. Debemos hacer esto para que, incluso nuestras diferencias, sean opacadas por el sentimiento de unidad en Cristo.

2. DEJA de juzgar

Si nos tomáramos el tiempo de conocer a las personas que pensamos que no son como nosotras, comenzaríamos a darnos cuenta de que, en realidad, tenemos mucho en común. Todas luchamos con pecados, miedos y tentaciones comunes (1 Corintios 10:13). Y lo que es más importante, compartimos un Dios común y nuestro amor por Él. Esto debería ayudarnos a dejar de hacer juicios duros e injustos, especialmente en cuestiones triviales.

3. DEJA de pensar que tú eres mejor (Filipenses 2:3, 4)

Somos llamadas a rendir nuestra vida ante otros, a pensar en otros como superiores a nosotras mismas. Eso es imposible si no vemos cuánto nos parecemos. Nuestra semejanza acaba con el orgullo y produce humildad. Nadie es bueno en todo. En las áreas en las que unas sobresalen, otras pueden estar luchando y al revés. Necesitamos animarnos unas a otras a la santidad. En aquellas cosas en las que seas buena, sirve a otros. En aquellas cosas en las que no lo eres, deja que otros te sirvan.

4. COMIENZA a cambiar tu forma de pensar.

Nuestra teología es el punto de partida. Mantén en mente que:

– Todo el mundo es creado a la imagen de Dios y tiene valor.

– Todos somos pecadores necesitados de un Salvador.

– En el Reino todos somos adoptados en una familia.

5. COMIENZA a acercarte a aquellos que son diferentes.

Invita a tu vida a personas que no son parte de tu “grupo”. Esto es lo que Dios ha hecho por nosotras en Cristo y nos llama a hacer lo mismo.

6. COMIENZA a ser una buena amiga.

Ser parte de una familia no significa que siempre haya caras sonrientes y palabras dulces. Debemos hablarnos la verdad unos a otros para edificarnos en santidad (Proverbios 27:6). Para que esto funcione, necesitamos ser corregidas nosotras primero. Eso es la amistad. Estamos luchando contra el mismo enemigo y sirviendo al mismo Rey JUNTAS.
Nuestra semejanza debería guiarnos a la unidad. Nuestra diversidad debería servir al cuerpo y es nuestro Salvador quien nos hace especiales. Es en todo esto que sabemos que somos todos distintos pero iguales.

Mirando a Jesús,

Jen – GoodMorningGirls.org

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2 Replies to “Diferentes y, aun así, Iguales.”

  1. Precioso, esa es mi visión como mujer, me gustaría mucho tener un grupo de mujeres, para ayudarnos, darnos ánimo, valor, esperanza, etc. las unas a las otras. Creo particularmente que la familia es la base de la sociedad, pero que la mujer es la base de la familia, entonces tenemos que la mujer es la base de la sociedad, y todas pasamos por momentos muy díficiles como madres, esposas, hijas, hermanas, amigas, así cuando nos ayudamos, cuando compartimos nuestros éxitos, fracasos, preocupaciones, sueños, anhelos del corazón, cuando aprendemos juntas, podemos crecer como personas y sobre todo crecer en el conocimiento de señor, y podemos aliviarnos.

    1. Totalmente de acuerdo Rebeca, esa es la intención de GMG, crear una comunidad de mujeres que pueda ayudarse entre sí tanto en los grupos de estudio como aquí en el blog y en nuestra página de Facebook. Gracias por compartir!! Estamos a la orden para cualquier cosa.
      Un saludo y bendiciones =)

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