¿Oras para que tus hijos se vuelvan a Dios un día?

 

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Puedo recordar claramente el día en el que mi hija de 14 años volvió a casa del campamento de jóvenes. Se había ido como consejera juvenil, pero a casa regresó una muchacha cambiada. Leslie creció en la iglesia, amaba a Dios, e intentó ser obediente a su padre y a mí, pero en ese campamento se arrepintió de sus pecados y aceptó a Cristo por ella misma. Cuando regresó a casa, tenía hambre de conocer a Dios más y de leer Su Palabra. Nos hacía a su papá y a mí preguntas sobre la Biblia (¡teníamos conversaciones geniales!)…y compartía de Dios con sus amigos.

Lucas 15:8-10 nos habla de la mujer que perdió una de sus monedas de plata y se regocijó cuando la encontró. Me encanta el versículo 10: “Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.”

Puedes aportar que hubo mucho gozo por mi parte y la de mi esposo John al ver la transformación en nuestra hija. Y la verdad es que, aunque Dios utilizó el campamento como el momento de arrepentimiento de mi hija y su salvación, ese momento llegó después de años de que John y yo fuéramos para ella modelos de la relación con Cristo. Llegó después de años de enseñarle la Biblia y explicarle el plan de Dios para Su pueblo. Llegó después de oraciones por mi hija – demasiadas para contarlas – que comenzaron el día que supe que estaba embarazada.

¿Oras para que tus hijos se vuelvan a Dios un día?

Podemos tener esperanzas y orar que nuestros hijos tengan su propia relación con Cristo, pero también debemos ser intencionales en compartir nuestra fe y en ser modelos de cómo vivir nuestra vida en El. Mis co-autores y yo hablamos sobre esto en nuestro libro Lead your family like Jesus/Lidera tu familia como Jesús:

Hora de seguir al Líder

Jesús  fue un modelo de “estar en el momento”. No creo que entrenar a Sus discípulos fuera una cosa errática. Como Jesús fue intencional en todo lo que hizo en la tierra, el liderar a los hombres más cercanos a El fue algo hecho, sin duda, con planificación y entendimiento que sólo puede venir de Su visión celestial. Al caminar junto a Sus discípulos en el viaje de la vida, Jesús los observó en el momento, los escuchó y respondió sus preguntas.

 

Me gustaría pensar que el tiempo que Jesús pasó caminando y trabajando de un lado a otro junto a su padre terrenal, José, descansando en el medio del día para comer y haciéndole preguntas, le ayudaron a prepararse para ofrecer la misma forma de compañerismo relajado a Sus discípulos. A tal padre, tal hijo – en más de una forma.

 

 

Eso no se aplica sólo a ese tiempo, también al presente. Recuerda lo que Jesús dijo:

Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” Mateo 18:20

La gracia de la presencia de Jesús puede estar con nostras hoy. Dos mil años después de que El caminara sobre la tierra, Su voz todavía llama diciendo “Ven a mí”.

Los niños pequeños viven completamente el momento. No están pensando en el pasado ni mirando al futuro. Llorando, brincando, saltando arriba y abajo, ellos viven el momento a tiempo real y tienen hambre de que estés con ellos.

Una de mis imágenes favoritas de una madre con su hijo es de mi cuñada, Suzanne, hablando con sus hijos cuando eran pequeños. Por un problema de oído, es un reto para ella comprender lo que la gente dice a no ser que estén mirando hacia ella directamente. Así que, cuando sus hijos pequeños querían hablar con ella, Suzanne se arrodillaba, les tomaba la cara amorosamente con ambas manos y escuchaba con sus ojos y oídos lo que ellos tenían que decir. Es una hermosa imagen sobre escuchar que podemos incorporar con nuestros hijos.

También me gusta pensar en Jesús haciendo lo mismo cuando nos volvemos a El por ayuda. ¿Puedes imaginar la ternura en Sus ojos? ¿Puedes imaginar Su deseo de guiarte con su tierno cuidado?

A veces como mamá puede que nos sintamos débiles al tener que volvernos a Dios una y otra vez, pero El quiere estar ahí para nosotras. El quiere que vayamos a El por ayuda. Nosotras también tenemos nuestro papel como líderes, como madres, cuando seguimos a Jesús. Es entonces cuando transitamos un camino que merece la pena que nuestros hijos sigan.

No es suficiente esperar que nuestros hijos se vuelvan a Dios, debemos orar por eso. Debemos vivir en el momento con nuestros hijos y volvernos a Dios para recibir la ayuda que El está más que dispuesto a dar.

Tricia Goyer

 

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2 Replies to “¿Oras para que tus hijos se vuelvan a Dios un día?”

  1. Gracias por tan acertado articulo, hoy mas que nunca debemos doblar rodilla para que nuestros hijos teman. A Dios y se aparten. Del mal.diciendo. SI a Dios y NO a las cosas del mundo.Señor que tu Palabra se grave en su mente y en su corazon,
    Para que pueda caminar con la confianza de tu proteccion. Salmo 86:11-12. Proverbios14:27. Mateo 5:6. Gsltas 2:20. Salmon 119:2 .

  2. Gracias hermanas por tan oportuno consejo, pues Dios que nos conoce sabe de que tenemos necesidad y se que en Dios nada es casualidad, por so me conforta stas palabras,porque justo antes de leer este artículo estaba escribiendo a mí consejera que era imposible no preocuparse por un hijo que no quiere andar en el camino de Dios, pero Dios me llevó aquí, cuando iba a hacer otra cosa.
    Gracias, precioso Señor porque t nos entiendes, soy feliz de tener al buen Pastor de nuestro lado!!!!
    Gracias por ser ñlo que son en Cristo, les amo!!

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