¿Estás encorvada por el dolor?

Tricia Goyer flor

La lectura de hoy nos lleva a pensar en una mujer que está físicamente afectada por una incapacidad que le hizo estar encorvada hacia delante durante 18 años.

¿Te puedes imaginar a esta mujer en el templo? Su cabeza inclinada, no por elección, sino por una dolorosa condición. Camina con los pies en la tierra. Puede hablar a otros, pero no los puede mirar a la cara. Sería muy fácil para alguien como ella esconderse. Estar encorvada, inclinada hacia delante te limita muchísimo.

Yo nunca he tenido una incapacidad física como esta mujer, pero me he encorvado de la misma forma. Ha habido ocasiones en las que he luchado por perdonar a otros que me han herido y he tenido dificultad en perdonarme a mí misma también.

Hay un ejemplo que me viene a la mente y que, a veces, es difícil de compartir. Cuando tenía 15 años, me di cuenta de que estaba embarazada. Asustada, confundida, avergonzada, escogí el aborto. Llevé ese dolor durante 10 años. Estaba impedida en la vida. Incluso cuando había dedicado mi vida a Dios a los 17 años, estaba espiritualmente encorvada y no pude pararme derecha por muchos años. Entonces Jesús me llamó… y me llevó a El.

“Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios” – Lucas 13:13

Jesús puso sus manos sobre mí a través de un estudio bíblico llamado Perdonada y liberada.

Como la mujer en Lucas 13:10-17, mi cabeza fue levantada. El perdón me ayudó a vivir con los ojos puestos en mi Salvador y finalmente pude ver el mundo a mi alrededor.

Me hizo falta el poder sanador de Dios para ayudarme a perdonarme a mí misma y perdonar a otros. Me llevó tiempo perdonar a mi madre, que me condujo al aborto (Ella pensó que me estaba ayudando). Me tomó tiempo perdonar a mi novio, quien me empujó al aborto. Pero descubrí que, cuando perdonamos, somos nosotros los que encontramos libertad. Ken, Phil y yo hablamos sobre esto en nuestro libro Guía a tu familia como Jesús (Lead your family like Jesus). Este es un extracto del libro:

“Muchos de nosotros no comprendemos lo que significa perdonar. No es olvidar o disminuir el impacto de un mal, Es escoger no dejar que ese daño nos domine en el futuro, en nuestra vida y en nuestras relaciones. Perdonar es “darle” la infracción a Dios. Es como si dijéramos “Aquí tienes Padre, esto no es más de mi incumbencia. Por favor, hazte cargo del problema en Tu sabiduría y conforme a Tu voluntad.”

El precio del perdón es dejar ir la necesidad de recibir una disculpa o una compensación por el daño recibido. Si esta es una condición previa para el perdón, nunca tendrás un corazón sano.

Puede que comprendas todas estas cosas, pero dentro de tu corazón aún estás luchando: “Sé lo que se supone que debo hacer, pero no puedo hacerlo con mis propias fuerzas”. La buena noticia es que Dios no te lo pide. En su lugar, te pide que compartas tu deseo de perdonar y sometas a El tu incapacidad para perdonar.

“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio y se recrearán los huesos que has abatido” – Salmo 51:10

¿Qué sucede cuando pedimos a Dios que haga posible que perdonemos? La recompensa es un corazón libre de amargura. También da la posibilidad de reconstruir una relación y da nueva esperanza y gozo para el futuro. ¿Qué puede ser mejor que eso?

En palabras que recibí de un amigo hace poco “Quien pide perdón primero, es el más valiente; quien perdona primero, es el más fuerte; quien olvida primero, es el más feliz”

Nunca hay una buena razón para evitar la paz y la libertad en un corazón por no querer perdonar. ¿Te volverás a Dios hoy para que te ayude a ser una líder valiente, fuerte y feliz para tu familia? Eso es todo lo que El quiere.

Es desde una posición de libertad y verdad que guiamos mejor a nuestros hijos. Si necesitas ayuda, sabes a quién tienes que hablar. Sólo está a una oración de distancia.

Amiga, ¿te sientes encorvada? Vuélvete a Jesús. Pídele que levante tu cabeza.

Tricia Goyer

TriciaGoyer.com
LeadYourFamilyBook.com

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3 thoughts on “¿Estás encorvada por el dolor?

  1. Demasiado impactante el artículo de hoy. Gloria a Dios por su abrazo de gracia, perdón y restauracuión en nuestras vidas! Sólo Él puede hacer algo verdaderamente NUEVO!

  2. Dar por gracia lo que por gracia recibimos, Dios nos perdona todos nuestros pecados, porque nosotros somos tan reacios para perdonar a Otras personas o a nosotros mismo,? se que hay ofensas que pueden herir muy profundamente y hasta cambiar nuestras vidas,( lo digo con conocimiento de causa) y perdonar se nos hace tan dificil, pero el hacerlo es de suma importancia para nosotros,perdonar trae paz, una mejor. relacion con los demas y principalmente nuestra relacion. intima con Dios, la falta de perdon afecta toda nuestra vida, espiritualmente,fisicamente e intelectualmente.

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