Amando como Jesús, una vida a la vez…

Lista de Tareas

El maestro de la Ley respondió:

–“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”, y “Ama a tu prójimo como te amas a ti mismo”.

Lucas 10:24

 Me senté en el banco de la iglesia, intentando con todas mis fuerzas concentrarme cuando el servicio del domingo comenzó. Pero mientras que la música de adoración llenaba la habitación, no podía dejar de mirar la hermosa cabeza de pelo ondulado rojizo sentada a solo unos pocos asientos en la fila delante de mí.

¿Podría ser ella?

Me incliné un poco para echar un vistazo a su perfil – haciendo que mi marido cuestionara mi evidente distracción – y el brillo contenido en sus ojos la delataban. Todos estos años después, su cuerpo había envejecido considerablemente. Sus manos, como si pudieran contar una historia completamente propia, estaban arrugadas y viejas. Pero su postura y resolución todavía parecía tan decididas como siempre, y la forma en que ella adoraba me conmovió hasta las lágrimas.

Apenas podía esperar para abrirme paso hacia ella, pero ¿cómo? Ella me había conocido cuando era una niña, en un pequeño pueblo, en esa pequeña iglesia, y en un momento en que mi familia estaba un poco más que en necesidad. ¿Ella aun me reconocería después de tantos años?

Susurré un “Gracias, Dios.” audible, cuando el líder de adoración invitó a la congregación a tomar un momento para saludar a los otros. Jesús debe haber sabido que yo no habría sido capaz de esperar hasta el final del servicio. Antes de que pudiera terminar de hablar, yo estaba caminando arriba y por encima las Biblias y los zapatos y bolsos y personas, arrastrando los pies lo más rápido que podía hasta a donde estaba ella. Colocando mi mano sobre su hombro, me incliné en su fila y susurré su nombre.

“No estoy segura de si te acuerdas de mí…”, empecé, luego me presenté con mi nombre de soltera, seguido por de quien era hija. Sin perder un instante, se puso de pie, envolvió sus frágiles manos alrededor de la mía, y se apoyó en la cerca. A diferencia de su cuerpo, su voz era fuerte…

“Yo sé quién eres. Siempre te he amado. “

Oh, y el amor que ella dio.

Treinta y tres años antes, ella había tomado la decisión de amar a una madre soltera con cuatro niños, de ocho años y menores. Mis padres se habían divorciado, y aunque trabajaron duro para mantenernos, los tiempos eran difíciles. Ella y su esposo asistieron fielmente esa pequeña iglesia, en esa pequeña ciudad, donde también encontraron refugio cada semana.

Sus maneras eran sutiles, pero generosas.

“Los frijoles en el jardín están listos para recoger, si te gustaría conseguir algunos para esta semana.”

“He oído que usted está necesitando una lavadora nueva. ¿Por qué no vas a buscar una, y yo me encargo de la cuenta”.

Hubo momentos significativos de oración y aliento juntas, sobres con dinero deslizados en la Biblia de mi mamá sin decir palabra, retiros de las mujeres y los campamentos de la iglesia misteriosamente pagados y bolsas de comestibles que encontraban su camino hacia el asiento trasero de nuestro coche después de la iglesia.

Ella no juzgó. Ella no tomó partido. Ella no dijo nada acerca de las opciones o estadísticas o clases sociales o consecuencias. Ella no pasó por la necesidad, dejando que otro la cubriera. Ella amó sencilla y humildemente como Jesús amó. Ella dio lo que tenía, y sin esperar nada a cambio.

Durante años esto continuó, y había una niña que tomó todo esto y lo guardó profundamente en su corazón. Gracias a la generosidad de una persona, esa niña se enteró de que Jesús estaba con su familia. Que Jesús sabía lo que necesitaban. Que Jesús estaba siempre a tiempo. Y la chica supo que incluso si uno es pobre a los ojos del mundo, puede ser rico en Jesús. Y el amor de la niña por Jesús creció.

“Padre mío, que gobiernas el cielo y la tierra, te alabo porque has mostrado estas cosas a los niños y a los que son como ellos.” Lucas 10:21

Esa niñita era yo.

Mira como Dios me recuerda su bondad, cruzando mi camino con esta santa preciosa en ese servicio tan sólo unas semanas atrás. Poco sabía mi vieja amiga cuándo caminaba por las puertas de la iglesia esa mañana de domingo que una niña, de una pequeña iglesia, en un pueblo pequeño, crecería y muchos, muchos años más tarde, le besaría la mejilla y le susurraría al oído…

“Tu amor contribuyó a presentarme el amor de Jesús”.

whitney

Una persona. Una vida con propósito. Una opción para el amor. Y hoy, Jesús sigue susurrándome…

“Yo sé quién eres. Siempre te he amado. “

En ese entonces, nuestra familia no pudo pagar su generosidad. Pero a causa de Jesús, hoy, puedo amar a los demás, a cambio, una vida a la vez.

Jesús entonces le dijo: –Anda y haz tú lo mismo. Lucas 10:37

A Sus pies,

Whitney  GMG

Traducido por Joanna Pérez de Merino

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4 Replies to “Amando como Jesús, una vida a la vez…”

  1. Que testimonio, el anhelo de mi corazón es mostrar a Jesús cada día … Así con las personas que están a mi alrededor empezando por mi casa y extendiéndome a mis vecinos.
    Fui tocada por el Espíritu Santo mediante este bello ejemplo de vida
    Gracias por compartirlo

  2. Que hermosa historia, cuantas personas necesitan de alguien asi, pero el corazon de las personas se ha hecho insensible, la misericordia y la bondad brillian por su ausencia,es incredible como personas que estan en necesidad,ayudan a otros necesitados y los que pueden dar la mano, parecen ciegos. Pro al Señor para que nos hagas sensibles al Dolor y la necesidad del projimo.pro para que disminuyamos y crezcas Tu.

  3. Hayyy Señor!!! Gracias a Dios por tanto!! No pude evitar llorar!!! y recordar cómo Dios me ha sostenido tan sólo con Su amor desde niña hasta el día de hoy! Dios ha sido, es y será fiel! cada detalle de Dios ha sido hermosísimo. Puedo decir que Dios me cobijó en un abrazo de amor!

  4. Que maravilla escuchar tu testimonio, verdaderamente Dios es grande cuando lo necesito el pone ante mis ojos lo que el sabe que necesito, Gracias Padre por la vida de personas increibles que nos las comparten para tu gloria, Amen.

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