A Sus pies

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Lucas 7:36-50 es un bello relato de amor y devoción hacia el Señor, déjame resumírtelo:

Una mujer a la que la Escritura define como pecadora (es decir, de la que todo el mundo conocía sus pecados) fue a la casa del fariseo en la que Jesús estaba cenando llevando consigo un frasco de alabastro con perfume. Esta mujer pecadora ungió los pies de Jesús con ese perfume y los enjuagó con sus lágrimas mientras besaba repetidamente los pies del Señor. Todo esto sucedía ante la mirada atónita de los presentes, que estaban horrorizados ante el hecho de que Jesús permitiera que una mujer pecadora siquiera lo tocase.

Echemos un vistazo a los protagonistas del relato:

La mujer pecadora (v.37-38)

En cuanto supo que Jesús estaba en la casa de este fariseo, salió corriendo con una de sus posesiones más valiosas para ponerse a los pies de Jesús. Sus lágrimas se debían, probablemente, a la emoción que estaba sintiendo en ese momento.

No le importó que todo el mundo supiera que era pecadora (¡como si los demás no lo fueran!). No era para nada habitual que una mujer como esta, probablemente una prostituta, se atreviera a entrar en la casa de un fariseo. Pero ella estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para expresar su amor a Jesús.

Le dio a Jesús lo más preciado que tenía. El frasco de alabastro no tenía asas y tenía un largo cuello que se rompía cuando se quería utilizar. Podemos deducir que era un perfume muy costoso. Las mujeres judías de la época solían llevar este tipo de perfumes en el cuello, atados con un cordel. Y no sólo eso, sino que dio una lección de humildad, puesto que este tipo de perfumes se usaban generalmente en la cabeza. Esta mujer con ese gesto estaba diciendo: “El mejor perfume para mi cabello es útil sólo para enjuagar tus pies”.

Entró a la casa y se puso a los pies de Jesús. Era costumbre que los comensales comieran semi-acostados en los banquetes y que se quitaran las sandalias antes de reclinarse en los largos divanes. No se presentó, no dijo a lo que había ido. Simplemente tomó la posición de sierva y adoró.

Simón el Fariseo

Dudó de que Jesús fuera profeta porque pensó que El no había podido ver el corazón de esta mujer (v.39). De lo que no se dio cuenta es de que Jesús no solamente vio lo que había en el corazón de esta mujer, sino también lo que había en el suyo.

Jesús

Utiliza una parábola para ilustrar el hecho de que cuanto mayor es el perdón hacia nosotros, más debemos amar. No debemos pecar más para que nos sea perdonado más, sino ser más sensibles a nuestro estado de pecado y darnos cuenta de cuál es nuestra condición real. (v. 40-43)

Explica a los comensales, ciegos por su falta de misericordia y de amor que esta mujer había anticipado el perdón de sus pecados por fe. Que era simplemente una humilde pecadora vertiendo su fe a los pies del Señor, una mujer que se veía a sí misma tal cual era, pero que sabía que Jesús podía limpiarla. (v. 44)

Hace ver a Simón el fariseo su hipocresía al reprochar que esta mujer ungiera los pies de Jesús, cuando él mismo le había negado a Jesús las normas básicas de cortesía y hospitalidad hacia un invitado: cosas como lavarle los pies, darle un beso de bienvenida o ungir su cabeza con aceite.

Asegura el perdón a esta mujer (47-50). No se lo dice una vez, se lo dice dos veces. Tus pecados son perdonados. Te aseguro que tus pecados son perdonados. Puedes ir en paz porque tu fe te ha salvado. La clave para el perdón es la fe.

¿Cuál es tu posición ante Jesús? ¿Estás dudando, como Simón, que Jesús puede perdonar tus pecados? ¿O estás confiando en El como la mujer pecadora?

Hoy te animo a que puedas ponerte a los pies de Jesús del mismo modo que lo hizo esta mujer: con humildad, con devoción, con emoción, sabiendo que no era digna de estar en Su presencia… pero confiando al mismo tiempo en que sólo en Jesús podía encontrar redención.

Edurne

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One thought on “A Sus pies

  1. Querido Hno., me gusta mucho la escena de la pecadora a los pies de Jesùs.¿Quièn puede sentirse libre de pecado si està ante Dios mismo? Ese amor infinito trasciende rodeandonos desde el màs allà ¡Como quisiera una ser pura y blanca para EL! Es mi ruego ayuda para conocerlo màs, para amarlo màs, y ser cada dìa mejor, darnos cuenta de nuestras faltas, de nuestra ceguera ante las oportunidades de mejorar cada dìa., Sòlo consigo darme cuenta que el enemigo no descansa y que caì una vez màs. Entonces es cuando me identifico màs con el sentimiento de esa mujer ¡Què maravilloso amor que nos recibe, no reprocha, sòlo ama!

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