Introducción al libro de Lucas

Como sabes, el próximo lunes 14 de enero vamos a comenzar con el primer estudio bíblico de este 2013. En esta sesión estudiaremos los primeros 8 capítulos del libro de Lucas. Para ir calentando motores, aquí tienes una introducción a este evangelio:

I. Lucas y Pablo.

A. Lucas era compañero íntimo de Pablo, 2 Timoteo 4:11; Colosenses 4:14; Filemón 24. Comenzando con Hechos 16:10 a veces dice “nosotros”.

B. Hay mucha semejanza entre el es­tilo de Lucas y el de Pablo. Hay algunas 200 frases o expresiones que tienen en común, que los demás escritores del Nuevo Testamento casi no usan. Tanto a Lucas como a Pablo les gustan mucho las palabras que hablan del aspecto universal del evangelio. Sólo Lucas y Pablo dicen “Esta copa es el nuevo pacto en mi san­gre” (22:20; 1 Corintios 11:25).

II. El estilo de escribir de Lucas.

A. Desde el punto de vista literario es un libro hermoso. Lucas emplea más de 700 palabras que no se hallan en los otros libros del Nuevo Testamento.  Su estilo es sencillo, claro, animado y pintoresco.

B. El estilo de escribir de Lucas adquiere un sabor peculiar debido a su profesión. Siendo médico (Colosenses 4:14) no nos sorprende que su vocabulario sea el de los médicos griegos (otra fuerte prueba de que él es el autor de Lucas y Hechos). Lucas emplea términos médicos (técnicos) cuando describe enfermedades y la sanidad, 4:38,39; 16:20,24; Hechos 3:1-8; 9:40,41; 13:11. En el proverbio del camello y la aguja (18:25) emplea el término para aguja quirúrgica. Es interesante observar que aunque Lucas describe la condición triste de la mujer “que había tenido un flujo de sangre por doce años y que había gastado en médicos todo cuanto tenía y no podía ser curada por nadie” (8:43) él no añade la frase de Marcos 5:26, “sino que al contrario había empeorado”. Además dice esta versión en el margen de 8:43, “Algunos manuscritos antiguos no incluyen: ‘y que había…cuanto tenía'”; es decir, es posible que Lucas haya omitido por completo esta crítica contra los médicos.

III. El evangelio según Lucas es el evangelio de contrastes.

A. Hay mucho contraste entre Jesús y Satanás: “Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo”, 10:18; “es hija de Abra­ham, a la que Satanás ha tenido atada du­rante dieciocho largos años”, 13:16; “Entonces Satanás entró en Judas”, 22:3; “Simón, mira que Satanás os ha reclamado para zarandearos como a trigo”, 22:31. Lo mismo en Hechos 5:3; 26:18. Hace mucha mención de Satanás para ilustrar la lucha constante entre Satanás y Jesús y para demostrar la superioridad del poder de Jesús.

B. Hay contraste entre las dudas de Zacarías (1:18) y el espíritu de fe y confianza de María (1:38) en circunstan­cias semejantes.

C. Hay contraste entre las bienaven­turanzas y los ayes (6:20-26).

D. Hay contraste entre el frío y orgulloso Simón y la pecadora penitente y amorosa (7:36-50).

E. Hay contraste entre la conducta del sacerdote y levita y la conducta del buen samaritano, (10:30-37).

F. Hay contraste entre la turbada y preocupada Marta y la tranquila María a los pies de Jesús escuchando sus palabras (10:38-42).

G. Hay contraste entre el hijo pródigo y el hermano mayor (15:11-32).

H. Hay contraste entre el rico y Lázaro (16:19-31).

I. Hay contraste entre los nueve lep­rosos ingratos y el samaritano agradecido (17:11-19).

J. Hay contraste entre el fariseo y el publicano (18:9-14).

K. Hay contraste entre los dos crimi­nales que se crucificaron con Jesús, uno de ellos se burlaba de Jesús y el otro era penitente (23:39-43).

IV. El evangelio según Lucas da mucho énfasis al aspecto universal del evange­lio. Se dirigió originalmente a un gentil, para todos los gentiles.

A. La genealogía de Jesús se traza no desde Abraham, sino desde Adán (3:23-38).

B. Simeón dijo de Jesús, “Luz de re­velación a los gentiles” (2:32).

C. Juan el bautista dijo, “toda carne verá la salvación de Dios” (3:6).

D. Sólo Lucas relata lo que Jesús dijo acerca de Elías y la viuda de Sarepta (de Sidón) y acerca de Eliseo y Naamán el sirio (4:25-26). Estos textos demuestran que Dios siempre ha amado a los gentiles.

 

V. El evangelio de Lucas da mucho én­fasis a la preocupación de Jesús por los pobres y desechados.

A. María, esposa de un carpintero, grandemente honrada. “¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vien­tre!” (1:42).

B. El anuncio del nacimiento de Jesús hecho primero por ángeles a los pastores (1:8-14).

C. En la parábola de la gran cena, el dueño de la casa dijo a su siervo, “Sal en­seguida por las calles y callejones de la ciudad, y trae acá a los pobres (mendigos), los mancos, los ciegos y los cojos” (14:21).

D. El pinta el cuadro hermoso de un mendigo que fue llevado al seno de Abraham (el paraíso), (16:20-22). (Esta versión suaviza la palabra diciendo “pobre” en lugar de “mendigo”; pero en este texto es obvio que es mendigo).

 

VI. Es el evangelio para pecadores, (5:30-32; 7:34; 15:2).

A. Es el evangelio para publicanos o “recaudadores de impuestos” (3:12; 5:27-30; 7:29,34; 15:1; 18:10,11-13; 19:2). Estos se mencionan frecuentemente con pecadores y aun con rameras (Mat. 21:31,32).

B. Es el evangelio para los perdidos, pródigos (capítulo 15) y criminales o “malhechores” (“ladrones”), (23:39-43).

 

VII. Es el evangelio que exalta a la mujer.

A. En el capítulo 1 Lucas relata la historia hermosa de la bendición de Dios para Elisabet y María. Se da mucha prominen­cia a ellas con respecto al nacimiento de Juan y Jesús.

B. En el capítulo 2 leemos no sólo el re­lato acerca de Simeón sino también el de Ana (2:36-38).

C. Es Lucas quien nos informa de varias mujeres piadosas que servían a Jesús, aun de sus bienes (8:1-3).

D. También de la viuda de Naín de la cual su único hijo murió (7:11-15).

E. Fue Lucas quien habla de las mu­jeres que seguían a Jesús al Calvario, “que lloraban y se lamentaban por El” (23:27), y agrega que Jesús les dijo “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad más bien por vosotras mismas y por vuestros hijos” (porque El sabía de antemano el hecho de la destrucción de Jerusalén).

F. La palabra “mujer” aparece en Ma­teo y Marcos 49 veces, pero Lucas solo la emplea 43 veces.

VIII. Es el evangelio de oración. Sólo Lucas nos dice:

A. Que Jesús oraba cuando fue bauti­zado (3:21).

B. Que Jesús “se retiraba a lugares solitarios y oraba” (5:16).

C. Que Jesús “fue al monte a orar, y pasó toda la noche en oración a Dios” antes de escoger a sus doce apóstoles (6:12,13).

D. Que “mientras oraba” Jesús fue transfigurado (9:28).

E. Que Jesús rogó por Pedro “para que tu fe no falle” (22:32). En Juan 17:9 Jesús rogó por todos los apóstoles, pero la oración de Lucas 22:32 fue una oración es­pecial por Pedro.

F. Que cuando Jesús oraba en Get­semaní, “estando en agonía, oraba con mucho fervor; y su sudor se volvió como gruesas gotas de sangre, que caían sobre la tierra” (22:44), detalle que a Lucas como médico le sería de mucho interés.

G. Y que en la cruz oró por sus ene­migos (23:34).

H. También habla de la oración de Zacarías (1:13), de Ana (2:37), y de los discípulos de Juan (5:33).

I. Sólo Lucas nos narra las parábolas de oración (11:5-8, el amigo que a medianoche pide pan; 18:1-8, la viuda y el juez injusto).

Extraído de – http://www.waynepartain.com/Comentarios/c300.html

¿Quieres ser parte de este estudio bíblico? ¡Déjanos un mensaje en nuestra página de Facebook! Tienes tiempo para inscribirte hasta el viernes 12.

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